miércoles, agosto 30, 2006


Creo que he heredado tu insomnio, es tan tarde y no logro dormir.
¿Estarás también despierto?
¿Cuáles serán los ángeles y demonios de turno en tu cama?
Yo imagino una multitud de personas y entre ellos nosotros
caminando hacia un mismo fin: recobrar el tan anhelado sueño.
Esta idea comienza a deformarse, a tomar su propio curso.
Se acomodan las piezas como si se tratara de un ajedrez humano.
Unos pensando, otros contando a sus ya desgastadas ovejas,
todos allí reunidos.
Entonces algo extraño irrumpe en el lugar,
un descuido permite que alguien cuente una oveja
que no pertenecía a su rebaño.
Comienzan a cruzarse cercos ajenos, se pierde el orden y la dirección,
hace su entrada el sin sentido.
¿Será posible que a través de él ocurra lo inesperado?
¿Podrían dos sorprenderse siendo parte de una misma noche?
¿Podría un segundo dar a luz un mismo recuerdo
traído a los ojos por un olor, un tono de luz, un acorde?
¿Será esta la tan codiciada fórmula para recobrar las horas perdidas
en este divagar de ideas sin razón?
Demasiadas cosas se piensan,
recuerdos que llevan de la alegría a la nostalgia,
anhelos, dudas, tristezas, afán, locura.
Todo forma parte de este ineludible juego,
y yo sólo queriendo dormir antes de que el reloj me recuerde
que debo despertar.

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