sábado, octubre 07, 2006


No quiero la ausencia, la espera eterna.
No quiero anhelar letras que no llegarán a mi alma.
Quiero la presencia invisible de quien
a la distancia me abraza.
Quiero saberle con el alba,
cuando el viento enredado en mis formas
me delata.

Yo simplemente anhelaba su presencia,
tenerle para mí en rabioso celo
y he debido compartirle con tanta gente,
tanta que sin darme cuenta extravié al poeta,
su palabra certera,
y a cambio me he encontrado
con el hombre común,
aquel a quien mi alma,
acostumbrada a otra luz,
no reconoce.
Entonces doy la bienvenida al amigo
y me despido del recuerdo
de aquel ser que hizo nido en mis ansias.